Quiero vivir aquí, donde sé que nadie puede verme, abrazado al viento,

donde mis horribles gritos no despierten a los muertos,

donde mi sensible alma navegue sola por los cielos,

quiero vivir aquí, donde no sea necesario hablar,

palabras que no siento, voces que no escucho,

gentes que no veo cuando pretendo avanzar sólo en el tiempo.

 

Todo se detiene aquí, donde habita la nostalgia,

donde crece algún recuerdo, donde veo en la distancia

imagen de una primavera en que también tuve mi sueño,

donde las calles son desiertos, con rocas que se agitan

y golpean el cerebro, como versos sin sentido,

sentimientos arrancados como sangrantes uñas de los dedos.

 

Quiero permanecer aquí, donde también habita la amargura,

extraña compañera a la que sin querer busco y pretendo,

que a mi alma se agarra, y con pretensión vana intento soltar,

y me desgarra, y de la herida fluye un verso,

que intentando hacerlo mío se me escapa.

 

Quiero vivir aquí, en la parte entreverada de los sueños,

donde no hay caos ni dolor, ni violencia ni sinrazón,

donde habita el sentimiento que brota de mi pecho.