Te oigo en la distancia,

tu voz, dulce, rasgada,

me transporta en la ciudad.

¿ Con cuantas palabras como las nuestras

se cruzarán nuestras palabras ?.

¡ Cuanta indiferencia imagino en tu mirada !.

 

Latidos que golpean,

vi el número y supe que eras tú.

Lluvia calando cada paso.

Hablar contigo a trompicones,

esquivando charcos

que reflejan la nostalgia,

chocar con muros firmes.

Cuando el viento empuja fuerte

dolor por ir sin rumbo fijo.

 

Hablas y no escucho

sólo cae tu voz como un rocío

que sin sentirlo me acapara.

Pregunto si estás sola

y tu indiferencia es ya patente

cuando finges no enterarte.

Adiós una vez más,

cómplice de tibias manos

la próxima vez seré más claro.