Eva
Lejano rumor de pájaros que sueñan.
Contigo me encontré una primavera
donde, con el suave olor de la piel blanca,
una tarde de Mayo en el jardín de la dulce Eva,
me llevaste por el camino de la entrega.
A tu silueta y forma evoco yo.
A la sonrisa dibujada en alborozos.
A la delicada esencia de tu amor.
A la distancia que nos separa entre sollozos.
Pensar que aún en la más sutil belleza
en la más calma y relajada estancia
siempre hay un cabrón que busca guerra
alejando de la flor la delicada esencia.
De la misma forma que sé que mi pasión
me quema y ensalza en amor y en odio intenso
de la suave herida de tus muslos la canción
brotará arrancándome a la sima del amor inmenso.
Mis cálidos dedos en tu forma dibujan
mil flores de pétalos sangrantes.
Néctar de sabia que emana y vislumbra
la canción que por ti surge con versos anhelantes.
Hierva fresca y sonido de lágrimas amadas
en la tarde que cae se agita la palabra
intentando expresar del alma las paradas
que detienen al poeta que firme el verso labra.
De la tierra que parecía yerma nació un fruto
que un día un necio marcó con el pecado.
De la misma forma mis entrañas se revuelven
sobre quién tantas veces en mi mente te ha castrado.
Amor nacido de la sombra y del pecado.
De una lejana mañana en que pensé que ya caía.
Me cedes el más tierno calor que no habías entregado
sabedora de que por ti en mi alma nacerá la poesía
Nada me has pedido y todo puedo darte.
Por la estrechas calles donde se unen nuestros labios
arrancar la suave melodía que en mi surge al mirarte
apartando de mi mente la sangrante certeza del adiós.
Acaricias mi pelo con la nívea esencia de tus manos
pegada a mi pecho cuando el aire esparce lágrimas.
Pétalos de rosas que caen y arrancan los estigmas del pasado
generando espacios de colores que devuelven la alegría.
Por la lejana senda donde tu alma se encuentra con la mía.
En el fondo de mil vasos de vino y de añoranzas.
En esos furtivos bares de neón y de agonía
donde tantas tardes tu aroma un deseo me arrancara.
Ya se que de ti lo que más añoro es el silencio.
La graciosa risa con la que nunca pretendes decir nada.
El dulce jugo que nace de tu más profundo espacio.
La certeza de que serás eternamente recordada.
Pero no te amo por tus besos ni tus manos.
En tu cierta presencia no existe el dolor.
Los fantasmas se han quedado en le pasado.
Te amo porque no se porque te amo.
