Cuando me muera

será un día gris de primavera

caeré por el esfuerzo

de intentar empezar de nuevo.

 

Cuando yo me muera

la gente pensará:

– no son años para empezar nada -.

El cuerpo ya roto y desgastado.

 

Las calles estarán llenas de gente,

nuevas parejas se estrenarán en esa tarde,

queriendo no estar solos,

comenzando el eterno rito conocido.

 

Cuando yo me muera

el pensamiento postrero dirá:

– fue un hombre atormentado –

nunca viajó todo lo que quiso

ni amó todo lo que le hubiese gustado

ni dedicó a su hijo el tiempo necesario.

 

Alguien pensará:

– a mi nunca me gustó ese tipo –

nunca escribió todas sus ideas,

ni pintó todas sus imágenes,

conoció a pocas personas

y nadie lo conoció a el.

 

Quizás alguien piense:

– pero leyó a algún poeta –

y se le reconocieron dos amigos

y creo que no engañó a casi nadie.

 

Alguien dirá en alto

– parece que hubo mujeres que le amaron –

casi siempre en primavera

en días grises de febrero.

 

A su corazón la primavera

siempre llegaba antes.