Gabriela es la piel blanca
son los ojos negros
es el pelo de cerveza.

Gabriela habla y baila
en el lugar del deseo
detrás de aquella barra.

Pechos rotundos
manos de seda
y quizás,
besos de canela,
pintando un sonrisa
grácil como el primer día
de la nueva primavera.

Imaginarme puedo
en la entrada
a tu mundo de entrega,
viajar por tu interior,
pozo de agua fresca,
besar tus pechos
que iluminan la alta estancia
del lobo de la estepa,
cama sin amor,
hijos de penumbra,
espacio de leyenda.

El talle fino y el alma
de esperanzas llena, Gabriela,
como no quedarme
con la tierna imagen de tus labios,
con tus ojos profundos
que son del dolor tregua,
con los colores vivos
y el rock and roll de la inocencia,
amando situaciones
que al nacer, la esencia encierran. Gabriela,
bebiendo los ritmos
de la pálida noche sin tregua,
noche de lujuria
de alcohol,
de antigua gente,
de descontrol de borrachera.

A mis brazos de extraño
a veces te entregas,
bailando el nuevo ritmo
del baile de la luna llena.

Gabriela,
labios rojos y piel de esperma
luces de neón,
brillos de poeta
corazón en libertad
ropa interior negra.