En la noche de insomnio y de penumbra

dejar pasar tiempos de esperma.

Ideas que surgen con violencia de metal.

 

Ella aparece, revolotea, se mezcla

a veces contundente, difuminada

entre lluvia que moja el pelo

y lo agita en la inconsciencia.

 

Entre soles y flores, ojos azul brillante

que reflejan la distancia.

 

El tiempo se nutre de soledades

de pasiones que fueron y no son

de puntos luminosos que gotean en las pupilas.

 

Dolor que turba y nace de las sombras.

Monstruos deformes que resuelven la espiral

obsesión que profundiza y se deforma.

Incoherente, insondable, sin retorno.

 

Miedo a la conciencia generada del alcohol.

Que turba y se convierte en pozo cenagoso.

Que destroza mil momentos de lucidez.

Es la noche lúgubre que vomita añoranzas,

Que despierta, de la eterna noria del destino

y de los oscuros abismos de la nada, los fantasmas.

Noche que aparece y me arrastras hacia el pasado

al desierto inconfesado del amor.

 

Enigmática lujuria que aparece y me desgarra.

Donde sueño que seré alguien que ahora soy.

Donde la torturante adolescencia del mañana da paso

a la extrema y blanca delgadez de la esperanza.

Subir y bajar eternas escaleras, peldaños

que saltados uno a uno nos condenan a la nada

Excrementos de una idea que ahora está oxidada.