Escupo sangre en la mañana

la cama gris me agarra.

Seguir en la penumbra,

buscar sólo un motivo,

perseguir sólo un deseo.

 

Ellas pasan,

ríen entre palabras:

– siempre se puede estar peor –

Sospecha de otro muro,

no el que ahora me oprime

es otro mucho más liviano,

sólo a la vista.

 

Todo el mundo piensa:

– tu no lo puedes entender –

hay cosas que nadie puede entender.

 

Este invierno ya termina

sin embargo aún hace frío,

en mi alma, o en la tuya.

 

Lleno hojas sin sentido

quizás salga una frase

que te pueda regalar

a ti, Félix, a quién menos quiero.

 

Arrugas en el alma,

cuando escribo así